¿Tus niños quieren dormir en tu cama?

Dormir en la cama de los padres es el deseo de muchos niños. Se trata de una práctica muy común en las familias y como tal tiene ventajas y desventajas. Algunas de sus causas incluyen el miedo a la oscuridad, el temor a estar solo o el apego a los padres.

Cuando se es niño se quieren muchas cosas. Algunas de ellas son juguetes, dulces y estar en compañía de mamá y papá todo el día. ¡Nada extraño ni raro! Después de todo, ¿quién mejor que los padres para dotar de amor y protección a sus niños?

Una práctica común en las familias es que los niños quieran dormir en la cama de los padres. De hecho, hay diversas explicaciones para esto. Sin embargo, la más importante es de carácter biológico. A los seres humanos por naturaleza les fascina tener contacto con sus semejantes. No importa si es de día o de noche.

Dejar dormir a los niños en la cama de los padres es algo que genera opiniones divididas. Existen padres a los que les encanta dormir con sus hijos. Argumentan que les ayuda a desarrollar ciertos vínculos. Otros no son muy propensos a dejar que sus retoños duerman en sus camas. Estos consideran que el descanso de todos se ve comprometido.

Probablemente, el sueño de tu hijo te genera dilemas. ¿Tu pequeño se despierta en medio de la noche?, ¿no puede conciliar el sueño si no está en tu cama? ¡No crispes tus nervios! Puedes saber exactamente lo que hay que hacer. Aquí te compartimos datos sobre los niños que quieren dormir en la cama de los padres.

¿Por qué los niños quieren dormir en la cama de los padres?

Existen niños que quieren dormir en la cama de los padres por muchas razones. Lógicamente, estas varían según las edades de los pequeños y su personalidad. También es algo que está muy influido por la dinámica familiar y la relación que haya entre los papás y el hijo.

Por ejemplo, los bebés entre 0 y 2 años son quienes más querrán dormir con sus papás. Con ellos, resolver el asunto de dormir solos puede ser más complejo. Su comunicación verbal es mínima y te costará saber las causas reales de su renuencia a quedarse en su cama. Igualmente, son seres que sienten más apego con los papás. Por ello, muchos padres acceden a dormir con ellos.

Pese a eso, hay quienes recomiendan (en la medida de lo posible) que el bebé debe dormir en su cuarto a partir del cuarto o quinto mes de nacido. No obstante, esto es relativo. En culturas en las que el colecho es muy común, los niños duermen con sus padres hasta los 6 o 7 años de edad. En Japón, por ejemplo, sucede así.

Con respecto a los niños más grandes, es más fácil hacerles entender que deben dormir en su cama. Algunos, incluso, poco a poco van creando apego con sus espacios.