El amor de Dios para la humanidad

Dios es el principio y el creador de todo cuanto existe. Cómo procedió Dios en la obra de la creación, es un misterio escondido para la ciencia y para la fe. Lo importante es aceptar que Dios actuó y sin su intervención, nada de lo que vemos existiría. Dios creó el mundo, el universo entero y nos creó a nosotros, por un acto libre de su voluntad.

Dios creó al hombre, con sus propias manos lo formó del polvo de la tierra. “Y creó Dios al hombre a su imagen; a la imagen de Dios lo creó, varón y hembra los creó” (Génesis 1:27). No solo los creó sino que los bendijo y los puso en el huerto de Edén para que lo labrara y lo guardase y les dio un mandato: “De todo árbol del huerto podrás comer; más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” (Génesis 2:17).

Lamentablemente el hombre desobedeció a Dios y desde ese mismo instante se separó de Él, haciendo que el pecado entrara al mundo y con ello la destitución del hombre de la gloria de Dios. “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”, (Romanos 3: 23).

Ante tal sentencia, Dios en su gran misericordia y por su gran amor con que nos ama, tuvo una respuesta para la humanidad, diseñó un plan para la salvación de todos los hombres y con ello reconciliar al hombre con Él. Y todo lo hizo por amor.

¿Quieres conocer el amor de Dios?

El amor de Dios sobrepasa todo conocimiento humano, y es difícil para cualquiera de nosotros comprender cuán ancho, cuán largo, cuán alto y cuán profundo es el amor de Dios por cada uno de nosotros (Efesios 3:17-19).

Para entender el amor de Dios debemos conocerle a Él, conocer su carácter, su voluntad, su propósito y solo hay una manera de hacerlo y es conociendo su Palabra, donde Dios se revela a sí mismo. Empecemos en 1 de Juan 4:8: “…Dios es amor”.

Ahora bien, el amor es algo que se manifiesta con acciones y Dios lo ha manifestado de la siguiente manera, veamos:

1. Por amor nos dio a su único Hijo

Dios nos ama y por esta razón envió a su único Hijo a morir por nosotros, para que al creer en Él tengamos vida eterna. Dios decidió dar a su Hijo Jesucristo, en reconciliación por nuestros pecados. Si no lo hubiera hecho, tú y yo todavía no pudiéramos ser salvos.
1 de Juan 4:9 dice: “En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.

Juan 3: 16-17. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.

Esa fue la acción a través de la cual demostró su amor. Dios pagó por ti y por mí un precio que es imposible de valuar, ¿por qué? Porque nos ama, todo lo hizo por amor a nosotros; aun sin merecerlo porque éramos pecadores e impíos.

Romanos 5:6-8 “Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”.

Efesios 2: 4-5-6 “Pero Dios que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecado, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos) y juntamente con él nos resucitó…”.

Fue entonces donde el amor de Dios se manifestó para ti y para mí. De acuerdo a estos pasajes, no fue porque nosotros amamos a Dios primero, que Él a su vez decidió amarnos y por esta razón pagar el precio que pagó; por el contrario, demostró su amor hacia nosotros aun siendo pecadores. Pagó con la sangre preciosa de su Hijo para que creyendo en Él seamos salvos.

2. Por amor nos hizo sus hijos y nos dio su Espíritu Santo

Cuando por fe creemos en Jesucristo nos convertimos en hijos de Dios, y por su gran amor nos da su Espíritu Santo.

Gálatas 3: 26 “…todos sois hijos de Dios por la fe en Jesucristo.

socrates

Sólo sé que no sé nada.