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Su hija le contó que había aprendido en el colegio y se sintió avergonzado. ¡Asombroso!

Las historias entre padres e hijos o hijas son muchas y diferentes. Los niños suelen tener un montón de ideas que a los padres nunca le vendrían a la cabeza. ¿Comer barro? Como el pan de cada día. ¿Meterse la cabeza en la lavadora hasta que se quede atascada? ¡Siempre! Es un tema más amplio que el océano.

Pero una cuestión adicional es cómo los niños transmiten sus ideas. Debido a una perspectiva diferente, más creativa pero a su vez menos centrada en el detalle, suelen decir cosas que para ellos tienen sentido pero que los adultos no son capaces de descifrar.

A continuación les vamos a presentar una historia muy peculiar de una niña que le contó a su papá qué aprendió en el colegio aquel día.

La historia empieza un día, cuando, como siempre, papá vino en coche a recoger a su hija de la escuela. Subieron al coche y entonces el padre preguntó qué habían hecho aquel día durante las clases. La niña sintió exasperación por contarlo todo a la vez.

“Hoy aprendimos la diferencia entre los chicos y las chicas” empezó la historia llena de orgullo.

El padre miró el retrovisor pero lo único que pudo ver era la punta de la cabeza de la niña y una melenilla perteneciente a su pequeño amor.

“La profesora nos dijo que los chicos tienen una cosa que las chicas no tienen” seguía, ajena a cualquier compromiso.

“Pues así es” respondió el padre, cada vez más sorprendido. No podía pensar sobre otra cosa que la única que le venía a la cabeza, pues mantenía el silencio.

“Así es. Las chicas saben que los chicos son chicos. Ven cosas que son características para los chicos y que las tienen colgantes”.

El padre empezó a contar en mente los kilómetros a casa. No podía pensar en las cosas de las que hablaban los niños pequeños en el colegio. Tenía la impresión de que el reloj se hubiera parado y los poco kilómetros que les faltaban se convirtieran en una eternidad.

“¡Papá! ¿Y sabes que cuando los chicos ven a las chicas se ensanchan?”

Las manos del pobre papá empezaron a resbalar del volante. En la frente le salían gotitas de sudor y por la cabeza le pasaban las historias más alarmantes de todas las que había conocido hasta aquel entonces.

Quiso cambiar de tema rápidamente, pero no encontraba las palabras y sus mentes no dejaban de pensar sólo en esa cosa. Y su hija continuó…

“¿Por qué a las chicas les gusta que los chicos tienen esa cosa?

Cundió el silencio. El padre no pudo hacer soltar una palabra. Estaba anonanado. Empezó a titubear y no tenía ni idea de lo que pudiera responder.

En cambio la lista niña no aguardó la respuesta. Tenía su teoría propia.

“Lo que pasa es que ESA cosa se mueve cuando los chicos andan y las chicas saben que son chicos y por eso les gusta. Entonces los chicos ven que a la chica le gustan y se ensanchan y entonces todos saben, que se quieren. Después se casan y al final cocinan”

Esta última frase extrañó al padre, pero no le dio importancia. Cuando llegaron a casa, la niña saltó del coche, sacando rápidamente una cosa de su mochilita.

“He hecho un dibujo. ¿Quieres ver? preguntó.El padre, más asustado que nada, agarró despacio el trozo de papel que su hija le había dado. Lo que vio le dejó incluso más sorprendido. ¡En la hoja de papel vio un hermoso y orgulloso pavo!

A la hembra le encanta lo que cuelga de su cuello y seguramente lo encuentra muy atractivo.

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El hombre echó a reír descontroladamente, porque afortunadamente no vio lo que tanto temía ver. En principio su hija se enojó por haberse reído de su dibujo, pero un rato después su papá le elogió y todo volvió a ser normal.

Desde aquel momento, el padre no puede mirar a un pavo de otra manera que desde el punto de vista de aquella historia que le sirvió su querida hija.

Y toda la historia demuestra que los niños tienen un don para sorprender a sus padres con historias a primera vista impresionantes que llegan a ser cosas normales y corrientes.

Y también que los adultos no son capaces de entender las historias contadas por sus inocentes niños y que la inocencia de estos últimos no les permite entender las reacciones raras de sus padres.

Con información de: paraloscuriosos


Líder y comelona.



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