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Ella pasó una noche alocada con un extranjero y luego encontró ESTO en su entrepierna (VIDEO)

La juventud nos embriaga con su brío y es difícil resistirse a la tentación de descubrir cosas nuevas, cosas que estuvieron vetadas en nuestra niñez, es como si todos nuestros sentidos nos condujeran al borde del peligro, sin medir consecuencias y sin pensar en el futuro.

Pero por más de que esté en nuestra naturaleza experimentar la locura y el desenfreno de la juventud, debemos sobreponernos a nuestros instintos, dominarlos y encontrar la manera de tomar buenas decisiones en medio de la fiesta hormonal que nuestro cuerpo experimenta.

No quiere decir que nos privemos de vivir cosas que hacen parte de la vida y que son gratificantes, pero si es importante medir cada paso que damos y hacerlo sólo si estamos muy seguros de que ello no va a dejar una huella definitiva en nuestra vida.

EMMA ENLOQUECIÓ POR ESTE HOMBRE

Ella siempre se consideró a sí misma una enamorada sin remedio, desde niña suspiraba por los más guapos del salón, les escribía cartas y juraba que su enamorado de turno era el amor de su vida, el hombre con el que se casaría y tendría hijos.

Así pasó su niñez y su adolescencia, pero muchas de sus fantasías se quedaban en eso, en sueños sin cumplir. Pero cuando llegó a los 19 años de edad, en una fiesta conoció a un hombre que la volvió loca, un australiano que se encontraba de paso por su país y que rápidamente fijo su atención en ella.

Emma lo describe como un hombre alto, muy apuesto, rubio, de cabello largo y ojos azul profundo como el mar. Atento y muy desprevenido, aseguraba vivir la vida como viniera sin preocupaciones, sin ataduras y sin arrepentimientos. Inicialmente a ella esta filosofía de vida le fascinó, tiempo después se daría cuenta de que la más perjudicada con tanta espontaneidad sería ella misma.

Él era justo como había soñado a su príncipe azul y esta vez tenía la suerte de que también se había fijado en ella y la atracción era mutua y reciproca. Como era de esperarse luego de muchos tragos, se fueron a la cama.

La noche estuvo llena de pasión, todo fue como en una película romántica y ella estaba dispuesta a entregarle todo lo que él le pidiera, estaba embriagada de amor y quería recordar por siempre esa dulce noche con el hombre de sus sueños y vaya que la recordaría

Al otro día el extranjero partió pero ella no sufrió porque sabía bien cuales eran las condiciones, no había lugar para llantos ni arrepentimientos, lo único que podía quedar entre ellos era el recuerdo de una noche loca. Ella apenas sabía su nombre, desconocía su apellido y no tenía idea de donde contactarlo en caso de que lo quisiera volver a ver, igual él. Por eso ambos sabían que su aventura terminaba justo en ese momento.

CONMOVEDOR

Los días pasaron y todo en la vida de Emma fue volviendo a la normalidad, luego los días se convirtieron en meses y esa noche era una experiencia cada vez más lejana. Pero un fin de semana todo de repente cambió. Comenzó a sentir un dolor punzante en la espalda y en la parte alta de las piernas, pensó que se trataba de los dolores de su periodo, el cual había tenido regularmente desde hacía años.

Se tomó unos analgésicos y esperó a sentirse mejor. Su estrategia no dio resultado, cada vez sentía más dolor y en cierto momento todo se puso tan intenso que se paró de su cama para intentar caminar y calmarse ya que pensó que estaba entrando en pánico y que por eso se estaba desesperando. Necesitaba respirar profundo y pensar con cabeza fría a qué se podía deber el malestar y qué tan grave era en realidad lo que sentía.

Se recostó contra una pared y sin darse cuenta se encontraba con las piernas abiertas haciendo fuerza, pujando, notó que algo salía de su cuerpo y en ese momento entró en shock, estaba paralizada y aturdida, no entendía absolutamente nada de lo que estaba pasando.

¡QUÉ VALOR!

parioo

A punto de romper en llanto, llamó a su madre y le dijo: Por favor no te enojes o enfades, pero acabo de tener un bebé. No sé qué hacer” Si, leíste bien!! Emma sin saberlo había entrado en trabajo de parto y luego de unas fuertes contracciones y de pujar por instinto había tenido una hermosa y sana bebé a la que llamó Hannah-Marie Teira.

Como pudo cortó el cordón umbilical con unas tijeras que tenía cerca y envolvió a su niña. Seguía sin entender que estaba pasando, como era posible que hacía unas horas era una mujer completamente normal y luego de la nada había dado a luz a una niña.

Cuando su madre llegó, la llevó de inmediato al hospital pues además de lo raro que era todo lo que había ocurrido, la joven había perdido mucha sangre y necesitaba ser revisada por personal médico con urgencia.

Resulta que la noche de pasión con el extranjero no quedó en un encuentro casual, pues ella quedó embarazada, pero su embarazo era extrauterino o ectópico, lo que quiere decir que el feto no se desarrolla normalmente dentro del útero sino por fuera. Esta condición es rara, pero Emma no es la única mujer a la que esto le ha sucedido.

El embarazo es completamente atípico y de cierta forma se esconde porque los periodos siguen llegando regularmente y además las panza se nota muy poco por la ubicación del bebé y como ella siempre había sido un poco gordita todos los síntomas pasaron completamente inadvertidos.

Luego de pasado el susto inicial abrazó a su bebé y supo que ahora tenía un almita bajo su cuidado y que no podía faltar a esa responsabilidad. Sabía que no había forma de contactar al padre y que tendría que cuidar de su hijita ella sola. No le importaba y aunque era joven y tal vez muchos la juzgarían por haber resultado embarazada de una noche casual, ella desde el primer instante ya amaba a su bebé y aunque era completamente inesperada y no había tenido 9 meses para hacerse a la idea de ser mamá, sino apenas un par de horas, seguro esa pequeñita venía a su vida como un regalo y como un recordatorio que todo acto en esta vida tiene consecuencias.

Mira en el vídeo a continuación un breve resumen de la inesperada historia de Emma y cuéntanos si conoces un caso similar.

Información de: coolcloud.co


Periodista, astróloga y amante de la cocina. Creo firmemente que escribir es, además de verbo, propósito.