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Su hijo de 4 años murió y mientras suplicaba en su tumba, pasó esto que la hizo llorar aún más… (VIDEO)

La muerte de un ser querido es una de las situaciones más difíciles por las que puede pasar una persona. Pero cuando se habla de un hijo, la situación es todavía peor. En este último caso, el dolor es tan insoportable que no se sabe qué hacer.

Y es que un padre siempre esperaría terminar su vida antes que sus hijos. Pero no siempre es así, y deben ver a sus queridos hijos morir antes que ellos sin poder hacer nada.

Ese fue el caso de Marie Robison, una madre de Hampshire, Inglaterra. Ella ya era madre de 2 niñas, cuando se enteró que lo volvería a hacer, esta vez de mellizos. Agotado los 9 meses, Jack y Liam nacieron sin ningún problema. No obstante, años más adelante la vida de esta familia cambiaría por completo.

Con tan solo 4 años de edad, los médicos le diagnosticaron cáncer cerebral a Jack. Al parecer, el niño había nacido con él, o lo contrajo a muy temprana edad. Dicha enfermedad ya estaba muy avanzada, por lo que no pudieron hacer prácticamente nada. Tres meses después, Jack falleció, dejando un profundo vacío en su familia y en su hermano Liam.

Años más tarde, la madre visita la tumba de su hijo

De acuerdo al portal Estilo con Salud, esto sucedió el 1 de abril del 2014, cuatro años después de su nacimiento en el 2010. Luego de 3 años de su muerte, su madre quiso ir a su tumba a visitarlo. Ella estaba destrozada, pero quería saber si Jack todavía estaba con ella. De modo que, en su tumba le pidió una señal que la hiciera saber que estaba presente.

De pronto, un pajarito se acerca a la tumba y se sube a la lápida de Jack. Entonces la madre se sienta en el suelo y, al ver que el pájaro no tenía miedo, sacó su teléfono y comenzó a grabar. El petirrojo ahora emprende vuelo, esta vez acercándose a Marie. Entonces ella extiende su mano y el pajarito se posa sobre ella. Esto la hizo llorar desconsoladamente de la emoción, tristeza y felicidad, todas juntas.

A ella no le costó más que pensar que esa era la señal que le había pedido a su pequeño. Era demasiada casualidad que el pájaro haya llegado solo y se haya posado sobre su mano. De hecho, más tarde el petirrojo posó sobre su hombre sin miedo alguno.

Sin duda, esta fue una experiencia que quedará grabada en la mente y corazón de Marie. Este pajarito la ayudó a sentirse consolada y a darle fuerzas para seguir adelante y sobrellevar la perdida.


Líder y comelona.