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Ella estaba obsesionada con ser flaca desde los 9 años, pero…

“Ya no podía seguir vendiendo mi alma al diablo, simplemente no podía hacerlo”.

Tenía tan sólo 9 años de edad cuando su madre le obsequió un libro para contar las calorías que ingería diariamente, manifestándole que debía seguir las instrucciones ya que su cuerpo era un tanto más grande que el de las niñas de su clase. Fue allí cuando Amanda Redepenning comenzó a obsesionarse por ser delgada, sentimiento que la acompañó hasta llegar la adultez.

Año tras año, la madre de dos delimitó su vida en función de ser delgada y de encajar en aquellos ideales de belleza instaurados en la sociedad actual. A través de una estricta dieta y asistiendo al gimnasio de forma frecuente, Redepenning de 39 años logró mantener una figura delgada y envidiable para muchas de sus cercanas, quienes no dejaban de sorprenderse por su apariencia física luego de dos embarazos. 


Sin embargo Amanda llegó a un punto en que su obsesión por mantenerse delgada, estaba aniquilando por completo su vida y la energía que en el pasado la caracterizaba. Debido a que su alimentación y estilo de vida estaban alterando negativamente su vida, la madre de 39 años decidió dejar atrás aquella obsesión y se centró específicamente en ser feliz.

En el camino, Amanda Redepenning comenzó a ingerir sus alimentos favoritos, olvidándose por completo de contar las calorías.

Fue así como ganó cerca de 30 kilos y aún cuando clínicamente podría ser considerada como “obesa”, la madre asegura que nunca se había sentido tan feliz como lo es ahora.Dejar atrás el estilo de vida que mantuvo por más de 30 años, le devolvió aquella libertad que perdió en el minuto en que aprendió a contar las calorías de las comidas cuando era tan sólo una niña.




Y es que el resultado le ha traído grandes satisfacciones personas, Amanda admite que los primeros meses fueron los más difíciles, ya que la mayoría de sus prendas favoritas tuvieron que ser desechadas debido a que éstas eran demasiado pequeñas. 

“Ya no podía seguir vendiendo mi alma al diablo, simplemente no podía hacerlo. Me pone triste pensar en todo el tiempo en que fui mala conmigo misma”.

“Los primeros meses fueron muy dolorosos. Podía sentir que mi ropa antigua no era apropiada y que mi cuerpo era cada vez más grande. Pero ahora me siento muy bien con mi cuerpo. El interior de mi cabeza es un lugar más feliz”.

“Pensar que a nadie le importa como luzco es completamente liberador”.

Con información de: Upsocl


Periodista, astróloga y amante de la cocina. Creo firmemente que escribir es, además de verbo, propósito.