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Ella decidió abortar a escondidas, pero la vida le dio esta lección que jamás olvidará…

Con tan solo 18 años, a punto de entrar a la universidad y con un hombre que acababa de dejarla al enterarse de su embarazo. Así empieza la historia de una chica llamada Mariana, quien se sentía desesperada por tener un bebé sin haber sido planificado.

¿Cómo iba a decírselo a su familia? ¿Qué iba a pasar con su vida? ¿Cómo iba a continuar sus estudios con un bebé y sin el apoyo de nadie? ¿Qué iban a decir y pensar los demás de ella? Sencillamente la joven se sentía perdida, por lo que con la ayuda de unas amigas consiguió diversas pastillas para perder al bebé.

De acuerdo al portal curioso87.com, esta chica llamada Mariana, de quien desconocemos el apellido, le pidió permiso a su mamá para quedarse a dormir en casa de una de sus amigas, pues supuestamente se reunirían como parte de su despedida del bachillerato, razón por la que la mamá aceptó prácticamente sin hacer ninguna otra pregunta.

Las tres chicas se reunieron en la casa de una de ellas, pues sus papás estaban de vacaciones. Decidida a perder a su hijo, Mariana se tomó las pastillas y se recostó en el sillón a esperar que todo pasara. Cinco horas más tarde, la chica comenzó a sentir muy fuertes dolores y de pronto se le vino una severa hemorragia. Asustadas por la situación, las amigas de Mariana la acompañaron al baño a esperar a que todo pasara, sin embargo, las horas pasaban y pasaban y el dolor no parecía disminuir.

Aunque el sangrado era abundante, las tres chicas decidieron no decir nada y esperaron a que amaneciera. Pensando que las cosas habían pasado y que aquella hemorragia era algo normal, Mariana llamó un taxi y se fue a su casa con dolores pero intentando fingir que nada pasaba. Al llegar, inmediatamente se fue a su habitación procurando que su mamá no la viera, sin embargo, cuando su madre vio que Mariana no había salido en todo el día entró a ver que pasaba y la encontró hirviendo en calentura y con la cama inundada en sangre.

Ya muy asustada, Mariana le confesó a su madre todo lo que había pasado, por lo que inmediatamente su mamá la llevó a una clínica pequeña para que fuera atendida. Como era de esperarse, Sonia (mamá de Mariana) tuvo que pagarle una fuerte cantidad al doctor para que este no diera parte a las autoridades y salvara la vida de su hija.

Afortunadamente la vida de Mariana parecía ya no correr peligro, por lo que dos días después fue dada de alta y pudo regresar a su casa. Los días pasaban y pasaban y aunque la joven continuaba con una gran molestia y dolor, prefirió no decirle nada a su madre por la enorme vergüenza que sentía, sin embargo, ocho días después el dolor se había vuelto insoportable, por lo que no le quedo otra opción que hablar nuevamente con su mamá.

Preocupadas, ambas mujeres fueron a otro hospital en donde se llevaron la sorpresa más grande del mundo. 10 días después de haberse practicado el aborto, los médicos escucharon latidos en su vientre. Mariana estaba embarazada de gemelos y durante el aborto solo había perdido a un bebé.

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Aunque su embarazo fue diagnosticado de alto riesgo, afortunadamente su pequeño nació bien y Mariana ahora intenta ser la mejor madre del mundo. Actualmente continua con sus estudios y aunque batalla para mantener a su hijo y continuar en la escuela, hoy asegura que se arrepiente por lo que hizo, pero dice estar segura de que Dios le dio una segunda oportunidad y que su hijo es producto de un milagro, pues no entiende cómo a pesar de las pastillas que tomó su hijo se aferró a la vida y no le pasó nada.


Periodista, astróloga y amante de la cocina. Creo firmemente que escribir es, además de verbo, propósito.